Un equipo compuesto por el académico Emil Osorio Schmied, los estudiantes Rodrigo Hott y Luciano Acuña, y la ex alumna Ninoska Oyarzún, todos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Austral de Chile, obtuvo el segundo lugar en el concurso nacional de arquitectura convocado por la Asociación de Municipalidades de la Provincia de Llanquihue, para diseñar el nuevo “Centro de Educación Ambiental” (CEA) en el actual relleno sanitario La Laja.
El certamen buscó propuestas innovadoras en torno al diseño de espacios educativos orientados a la gestión ambiental y el tratamiento de residuos. En este contexto, el equipo UACh presentó una propuesta integral que articula aprendizaje, experiencia y sustentabilidad.
El concurso planteó además como objetivo principal desarrollar una propuesta arquitectónica que, desde un enfoque educativo y ambiental, transforme la percepción del relleno sanitario en un espacio de aprendizaje sobre prevención, consumo responsable y gestión de residuos. Para ello, se convocó a equipos interdisciplinarios liderados por arquitectos, que integren la reducción, reutilización, reciclaje y compostaje como ejes fundamentales del diseño.
En ese sentido, para la Asociación de Municipalidades de la Provincia de Llanquihue, el proyecto tiene como misión dar solución a una demanda que en dicho territorio asciende a 580 toneladas diarias de residuos domiciliarios, donde además la tasa de recuperación y valorización de materiales es mínima, con menos del 2% del contenido de la bolsa negra siendo revalorizado. Como resultado, el Relleno Sanitario La Laja tiene una proyección de colapso para el año 2036.
Características del proyecto
En su propuesta de diseño, el equipo de Arquitectura UACh propuso un plan maestro con un recorrido a través de tres “silos de aprendizaje” distribuidos en el paisaje: una torre con periscopios en medio del bosque, un ducto subterráneo con aguas tratadas, y una estación lúdica de reciclaje con mirador panorámico. Estos hitos están conectados por senderos que invitan a una nueva lectura del entorno y del tratamiento local de residuos.
En el corazón del proyecto se ubica el edificio del CEA, concebido como un silo de cielo abierto, de baja altura y amplia huella, que alberga un jardín de especies nativas, un humedal artificial y un espacio educativo enfocado en el consumo responsable y la valorización de residuos. El diseño contempla además sistemas pasivos de captación solar, producción hidropónica, y accesibilidad universal mediante pasarelas elevadas.
La propuesta fue reconocida con el segundo lugar de este concurso por su enfoque pedagógico, su integración con el paisaje y su alto valor en sostenibilidad e innovación constructiva, con capacidad de transformar la cultura del manejo de residuos, generar conciencia sobre la revalorización de los recursos disponibles y la disminución del consumo.
Sobre el segundo lugar obtenido, el académico de Arquitectura UACh Emil Osorio Schmied, indicó: “Este resultado es una noticia positiva para la comunidad de Arquitectura UACh, por la conformación del equipo. La inquietud por participar nació de los propios estudiantes, para luego asociarnos todos en un grupo que pudiera desarrollar el encargo con innovación y profesionalismo. Cada persona en el equipo cumplió un rol establecido e imprescindible, funcionando como normalmente lo hace un estudio de Arquitectura. Como siempre decimos en la Escuela, no hay encargos pequeños, pero lo importante fue hacerse las preguntas adecuadas frente a un encargo desafiante, especialmente en el ámbito de la sustentabilidad”.
Por su parte, Rodrigo Hott, uno de los estudiantes de Arquitectura que integró el equipo, agregó: “Mi experiencia participando en este concurso fue muy gratificante, principalmente por el gran equipo que logramos consolidar. El entusiasmo y la motivación de todos hicieron que el desarrollo del proyecto transcurriera sin mayores dificultades y con mucha diversión. Si bien no obtuvimos el primer lugar, considero esta experiencia una gran victoria. Me siento profundamente orgulloso de nuestro proyecto, tanto en lo conceptual como en los productos gráficos que realizamos en conjunto. Este reconocimiento me motiva enormemente a seguir proyectándome a largo plazo en mi oficio como arquitecto, y espero continuar participando en este tipo de concursos, siempre a por más. Nuevamente agradezco a Emil, Ninoska y Luciano por todo”.



