Nota basada en texto de divulgación científica de Catalina González, Thania Parraguez, Gustavo Stevenson.
Curso ICML134 «Agua, ecosistemas y sociedad». Foto portada: Fundación FORECOS / Diario UACh (2013).
Hace apenas dos décadas, el humedal Angachilla —ubicado al sur de Valdivia— era un espacio olvidado. Entre vertederos ilegales, drenajes y contaminación, parecía condenado a desaparecer bajo los desechos urbanos y rellenos. Pero detrás del deterioro, un grupo de vecinas y vecinos comenzó a descubrir algo más profundo: un ecosistema vivo y diverso, lleno de aves, totorales y hualves.
A mediados del 2000, la comunidad de Villa Claro de Luna fue pionera en impulsar el cambio y reconocer del humedal como parte de su hogar. Comenzando una historia de organización comunitaria y educación ambiental, gestionando jornadas de limpieza y reforestación de especies nativas. Con el tiempo, se sumaron organizaciones como la Fundación Centro de los Bosques Nativos FORECOS y el Centro de Estudios Ambientales (CEAM) de la Universidad Austral de Chile, que aportaron conocimiento científico y proyectos de restauración ecológica. Este trabajo conjunto permitió registrar más de 120 especies de fauna y 145 de flora, y determinar ecosistemas ribereños y palustres del sur de Chile.
El vínculo entre ciencia y ciudadanía cambió la percepción del territorio: los humedales dejaron de verse como “sitios eriazos” para ser comprendidos como sistemas vivos que regulan inundaciones, almacenan agua, moderan el clima y sostienen la biodiversidad. En una ciudad construida entre humedales y ríos, su pérdida significaría no solo un daño ambiental, sino también un golpe a la memoria y a la seguridad hídrica valdiviana.

Foto: Coordinadora por la Defensa del Humedal Angachilla
Nacimiento del Santuario: de la ciudadanía al decreto
En 2020, tras años de organización y educación ambiental, se creó la Corporación Humedales de Angachilla, integrada por más de 25 organizaciones sociales. Su meta era lograr la protección legal del humedal y asegurar su gestión comunitaria. Ese mismo año, la Ley 21.202 de Humedales Urbanos permitió reconocer oficialmente humedales dentro del límite urbano, regulando su entorno para evitar rellenos y drenajes.
Gracias al esfuerzo conjunto entre la comunidad, universidades y autoridades ambientales, el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático aprobó en mayo de 2021 la creación del Santuario de la Naturaleza Humedales de Angachilla (SNHA), categoría vigente desde 1970 que protege sitios con alto valor ecológico, científico o cultural. El decreto se publicó el 25 de febrero de 2022, asegurando la conservación de 2.025 hectáreas de humedales, bosques hualves y cursos de agua conectados con el estuario del río Valdivia.
Límites y plan de manejo
El caso de Angachilla marcó un precedente: fue una protección nacida desde la comunidad hacia el Estado. El Santuario no cercó el humedal ni lo “congeló”, sino que ordenó su gestión. Desde entonces:
- Se definieron límites y objetos de conservación claros (hábitats, especies y funciones ecológicas).
- Se establecieron reglas para prevenir rellenos y contaminación.
- Se reconoció una gobernanza participativa, donde la administración recae en la Corporación Humedales de Angachilla con apoyo técnico y público.
Entre 2023 y 2024 se elaboró el Plan de Manejo 2025–2029, mediante talleres, cabildos y recorridos comunitarios. El plan enfocado en los objetos de conservación (totoras, aves, conectividad hídrica) define amenazas como los rellenos ilegales, la contaminación difusa, las especies invasoras (retamo y aromo) y los animales domésticos sin control. También establece zonas de restauración, programas de educación ambiental y protocolos de monitoreo. Como resume la Corporación: “El plan no reemplaza la energía barrial; la organiza y la vuelve sostenible.”
¿Cómo puedes involucrarte?
- Visita con respeto: usa pasarelas y senderos; evita ruido y mascotas sueltas.
- Reporta rellenos o basura a la Municipalidad o a la Corporación Humedales de Angachilla.
- Participa en mingas de limpieza o plantación de especies nativas.
- Apoya el monitoreo comunitario: contar aves, medir calidad del agua o mapear residuos.
- Comparte su historia: en tu escuela, barrio o trabajo.
El mosaico de humedales Angachilla es parte viva de la identidad valdiviana, su patrimonio cultural y natural. Sin humedales no hay posibilidad de desarrollo ni resiliencia. Conservarlos es cuidar el agua, su riqueza, su belleza frágil, y velar por el bienestar de nuestras comunidades.

“Límites y red de humedales del SNHA (≈2.025 ha)”. Fuente: Plan de Manejo del SNHA (2024), Corporación Humedales de Angachilla y MMA.