Como cada 11 de julio, Chile celebra hoy el Dia Nacional del Periodista. Una jornada conmemorativa que recuerda la promulgación de la Ley 12.045 del 11 de julio de 1956 que creó el Colegio de Periodistas de Chile.
Quienes hoy dedican sus esfuerzos a descubrir e investigar temas de interés público, contrastando informaciones en base a la objetividad y la transparencia, tienen el desafío de enfrentarse a una serie de conflictos y preocupaciones relacionadas con la ética de ciertas publicaciones, especialmente en el entorno digital, que carecen de los valores fundamentales del periodismo.
En la era de la información inmediata, el periodismo enfrenta desafíos que tensionan su práctica profesional y su integridad ética. La presión por publicar rápido, la viralidad con que se difunden contenidos falsos, la desinformación amplificada por algoritmos que privilegian el impacto por sobre la veracidad, han erosionado la confianza del público en los medios de comunicación.
Las redes sociales han democratizado el acceso a la información, pero también han favorecido la polarización y los sesgos.
Frente a esto, el periodismo debe actuar con responsabilidad: verificar, transparentar fuentes y educar a la ciudadanía en el consumo crítico de información.
La búsqueda de un equilibrio entre velocidad y veracidad se ha vuelto crucial. En la carrera por ser los primeros, muchos medios sacrifican la precisión, facilitando la propagación de errores o noticias falsas. Sin embargo, la credibilidad se construye con rigor, no con inmediatez.
En este contexto, urge un periodismo que promueva el diálogo informado y el pensamiento crítico, lejos del sensacionalismo. Cubrir temas sensibles, como violencia de género o la pobreza, exige respeto y responsabilidad. La ética periodística nos obliga a poner la dignidad humana por sobre el impacto mediático.
La formación de profesionales de la comunicación social que se desarrolla desde la Escuela de Periodismo de la Universidad Austral de Chile enfatiza el respeto y defensa de los valores fundamentales del periodismo: el compromiso irrestricto con la verdad, el reconocimiento del poder transformador de la comunicación, y su relevancia en el desarrollo de nuestros territorios del sur del país. Entendemos que formar periodistas con sólidos valores éticos es clave: la técnica sin principios no basta. En tiempos de vértigo digital, ejercer un periodismo ético no es solo un ideal: es una urgencia democrática.
