La Universidad Austral de Chile volvió a destacar a nivel nacional con dos importantes reconocimientos en el último Congreso de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (Sochog 2025), realizado recientemente.
El Dr. Mauricio Correa, director del Instituto de Obstetricia y Ginecología de la UACh y docente del Programa de Especialización de la Escuela de Graduados, obtuvo el premio al Mejor Trabajo de Ginecología 2025 por su investigación “Resultado preliminar del Estudio Nacional de Endometriosis: Perfil epidemiológico y brechas en el diagnóstico y tratamiento en Chile”.
A su vez, el Dr. Francisco Guerra, también académico del Instituto y docente del Programa de Especialización, fue reconocido con el premio al Mejor Trabajo en Educación en Salud 2025 por el desarrollo de un innovador simulador de doppler pulsado para la enseñanza en obstetricia.
Ambos logros llenan de orgullo a la Facultad de Medicina y consolidan el liderazgo de la UACh en investigación clínica y formación avanzada desde la Región de Los Ríos.
ENDOMETRIOSIS
En el marco de este reconocimiento, el Dr. Mauricio Correa dio a conocer más sobre los avances del estudio nacional de endometriosis, una patología que afecta a millones de mujeres en el mundo.
¿Podría explicar brevemente qué es la endometriosis y por qué representa un problema de salud relevante para las mujeres en Chile y el mundo?
La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica en la que el tejido similar al endometrio, que normalmente se encuentra al interior del útero, crece fuera de él. Este tejido responde a las hormonas del ciclo menstrual, lo que genera dolor, inflamación y, en muchos casos, infertilidad. Se estima que afecta a una de cada diez mujeres en edad reproductiva, y la gran mayoría sin diagnóstico.
En Chile y en el mundo, la endometriosis representa un desafío sanitario porque impacta profundamente la calidad de vida de las mujeres, su salud mental, su productividad y su proyecto de vida.
Su estudio fue destacado como el mejor trabajo de Ginecología 2025 por la Sochog. ¿Qué aspectos innovadores o más relevantes llevaron a este reconocimiento?
Este estudio es el primero en Chile que busca establecer un perfil epidemiológico nacional de la endometriosis a partir de la experiencia directa de las propias mujeres. Recoge datos de todo el país mediante una encuesta abierta y anónima, que permite conocer cómo viven la enfermedad, cuánto tardan en obtener un diagnóstico y qué tratamientos han recibido. Además, el estudio busca generar evidencia útil para orientar políticas públicas y mejorar la atención en los distintos niveles del sistema de salud.
¿Qué lo motivó a enfocarse en el estudio de la endometriosis y comprender mejor su impacto en las mujeres?
La mayor parte del trabajo clínico lo desarrollamos con pacientes con endometriosis, y es frecuente ver mujeres con dolor pélvico desde larga data. También es posible observar que, con un tratamiento adecuado, pueden recuperar una calidad de vida normal. La creación de redes especializadas es un punto clave en este aspecto. Comprender mejor la endometriosis no es solo un desafío médico, sino también humano y social.
En su investigación se abordan brechas de diagnóstico y tratamiento. ¿Cuáles son las principales dificultades que enfrentan las mujeres chilenas para acceder a un diagnóstico oportuno?
El principal obstáculo es la falta de conocimiento y sensibilización sobre la enfermedad a nivel social. A eso se suma la escasa disponibilidad de especialistas con formación específica y la fragmentación del sistema sanitario. Muchas mujeres consultan reiteradamente por dolor menstrual o pélvico, síndrome de intestino irritable o vejiga dolorosa, pero sus síntomas suelen tratarse de manera aislada. En promedio, pueden pasar entre 7 y 10 años desde los primeros síntomas hasta el diagnóstico definitivo.
Considerando los resultados preliminares, qué cambios o medidas serían prioritarios para mejorar el manejo de la endometriosis en Chile?
El primer paso es la formación de equipos multidisciplinarios. También es fundamental crear rutas de derivación claras y centros de referencia regionales, de modo que el diagnóstico y tratamiento no dependan del lugar de residencia. Otro aspecto clave es la educación pública: que las mujeres reconozcan los síntomas tempranos y sepan que el dolor no es normal.Finalmente, se requiere avanzar hacia una política nacional de endometriosis que integre prevención, diagnóstico, tratamiento y acompañamiento psicosocial.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las mujeres que viven con endometriosis y a los equipos de salud que las acompañan?
A las mujeres, decirles que su dolor merece ser escuchado y atendido. La endometriosis no define quiénes son, pero comprenderla y tratarla a tiempo puede transformar su calidad de vida. A los equipos de salud, recordar que escuchar es el primer acto terapéutico y que el trabajo colaborativo es clave para mejorar los resultados y devolver a las mujeres el bienestar que merecen.

