Con la presencia de académicos, estudiantes y autoridades universitarias, esta semana se presentó el nuevo libro de la destacada economista chileno-alemana Jeannette von Wolfersdorff, titulado La fascinante complejidad de nuestros sistemas: Seis ideas y una propuesta para la regulación futura de mercados y democracias.
La actividad fue organizada por el Instituto de Economía, el Magíster en Desarrollo a Escala Humana y Economía Ecológica, y el Club Austral de Economía, integrado por estudiantes de pregrado de la Facultad.
El conversatorio fue moderado por el profesor del Instituto de Economía y director de Relaciones Internacionales de la UACh, Patricio Belloy y contó con la participación del Decano de Facea, Gastón Vergara quien entregó un saludo inicial.
Durante su presentación, Jeannette von Wolfersdorff profundizó en las ideas centrales de su libro, que reflexiona sobre el funcionamiento de los sistemas complejos que estructuran nuestras economías y democracias, en un un escenario global donde muchos de estos sistemas fueron diseñados para realidades del pasado.
En la oportunidad, la economista planteó que la transformación debe ser sistémica, colaborativa y orientada a gestionar la interconexión y la incertidumbre propias de nuestro tiempo. También reflexionó sobre el sesgo del sobreoptimismo que ha sido ha sido evolutivamente funcional para los seres humano. La autora señala que hoy puede volverse peligroso si conduce a minimizar obstáculos o ignorar señales de riesgo, especialmente frente a fenómenos como el cambio climático.
“La esperanza no es lo mismo que el optimismo. La esperanza mira de frente los obstáculos; el optimismo muchas veces los niega”, explicó, insistiendo en que las soluciones deben mejorar la vida cotidiana sin caer en visiones simplistas del futuro.
El panel —en el que también intervino Vicente Bernabé, estudiante y presidente del Club Austral de Economía— abrió preguntas sobre modelos matemáticos, límites de la regulación y riesgos de la desregulación. La autora propuso avanzar hacia entes reguladores más especializados, capaces de reducir burocracia inútil y, al mismo tiempo, enfrentar escenarios de mayor concentración económica.
Finalmente la economista planteó que “los sistemas que diseñamos terminan moldeando nuestra vida colectiva”. Por ello, invitó a asumir la complejidad no como una amenaza, sino como una fuente de aprendizaje y creatividad.
