Un grupo de estudiantes de Medicina de la Universidad Austral de Chile participó en un taller de elaboración de amigurumis, iniciativa que combinó el autocuidado y la desconexión del estrés académico con una acción solidaria dirigida a la comunidad.
La actividad fue impulsada por la Delegación de Salud Mental del Centro de Estudiantes de Medicina UACh y contó con el financiamiento de la Asociación de Estudiantes de Medicina de Chile, ASEMECh, tras la adjudicación de fondos que permitieron concretar el proyecto.
Sofía Riveros, estudiante de Medicina y delegada de salud mental del Centro de Estudiantes (CEM) explicó que “esta actividad surgió desde la Delegación de Salud Mental del Centro de Estudiantes de Medicina UACh, con la idea de crear un espacio de autocuidado, encuentro y desconexión del estrés académico. Además, quisimos que tuviera un sentido solidario, vinculando el bienestar estudiantil con una acción concreta de apoyo a la comunidad. La pudimos financiar gracias al apoyo de ASEMECh, ya que nos adjudicamos unos fondos para poder concretar el proyecto.”
El taller se desarrolló en tres sesiones junto a Paulina Saavedra, de Arte Crochet, quien estuvo a cargo de enseñar las técnicas de tejido.
“Durante las sesiones se enseñaron técnicas básicas de crochet y amigurumi para confeccionar colibríes y corazones tejidos. También usamos un grupo de WhatsApp para resolver dudas y hacer seguimiento de las piezas”, relató Sofía.
En las jornadas participaron estudiantes con distintos niveles de experiencia en tejido, generándose además un espacio de colaboración entre compañeras.
“Participaron estudiantes de Medicina UACh interesadas en aprender a tejer y en colaborar con una actividad con sentido social. Había chicas con experiencia previa tejiendo, así como había otras chicas que nunca antes habían tejido, lo que también armó un espacio muy bonito para relacionarnos entre nosotras, donde unas le enseñaban y ayudaban a otras cuando lo necesitaban”, señaló.
Tejidos para acompañar procesos de pérdida reproductiva
Los amigurumis confeccionados durante el taller fueron entregados al Hospital Base Valdivia, en el marco de una campaña impulsada por el Comité de Humanización, destinada a acompañar a usuarias que atraviesan procesos de pérdida reproductiva.
“El objetivo fue contribuir al acompañamiento y humanización de la pérdida reproductiva que viven algunas familias en la Unidad de Partos del Hospital Base Valdivia. A través de los colibríes y corazones tejidos, buscamos entregar un gesto de contención, respeto y compañía en un momento profundamente doloroso”, explicó Sofía.
Desde el Comité de Humanización de Ginecología y Obstetricia del Hospital Base Valdivia, Yaritza Leal valoró especialmente la participación de las estudiantes.
“Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a las estudiantes de Medicina de la Universidad Austral de Chile por su hermosa y significativa participación en nuestra campaña de donación de colibríes tejidos, destinados a acompañar a nuestras usuarias que atraviesan un proceso de pérdida reproductiva.”
Y agregó: “Cada colibrí representa mucho más que un tejido hecho a mano: representa tiempo, dedicación, empatía y, sobre todo, un gesto de amor y acompañamiento en un momento de profundo dolor. Su aporte nos permite entregar a nuestras usuarias un pequeño símbolo que les recuerde que su experiencia y su pérdida son reconocidas, respetadas y acompañadas.”
Asimismo, destacó el vínculo entre esta iniciativa y la formación de las futuras profesionales de la salud. “Valoramos profundamente que, desde su formación como futuras profesionales de la salud, hayan querido ser parte de esta iniciativa de humanización. Su participación contribuye a construir una atención más cercana, sensible y respetuosa, poniendo en el centro a las personas y sus emociones. En nombre del Comité de Humanización de Ginecología y Obstetricia del Hospital Base Valdivia, les agradecemos de corazón por su generosidad, compromiso y sensibilidad. Sin duda, su gesto tendrá un impacto significativo en nuestras usuarias y en sus familias.Gracias por ayudarnos a transformar un momento de dolor en un espacio de acompañamiento, amor y humanidad”, destacó.
El valor de las artes manuales
Para Paulina Saavedra, de Arte Crochet, quien acompañó a las estudiantes durante las sesiones, la experiencia también tuvo un significado especial. “En mi breve paso por la Facultad pude encontrar un espacio ameno. Si bien para cualquier artesana y tallerista puede ser un poco intimidante enfrentarse a alumnos universitarios, mi experiencia fue todo lo contrario: encontré un grupo muy colaborador, solidario y acogedor. Las que sabían más les enseñaban a las otras y se apoyaban en el camino. Creo que fue de las cosas más lindas que me pude llevar de esta experiencia.”
La tallerista también destacó el aporte que pueden tener el tejido y las artes manuales en el bienestar cotidiano. “Pensando en el tejido y las artes manuales, supongo que el aporte pasa por la experiencia concreta de aprender y vivir el proceso. Al iniciarte en el tejido no te puedes permitir saltar etapas: debes sentir cada paso, concentrarte en cada movimiento, y cada pequeño triunfo se celebra entre todos los presentes. Retirarse un poco de la rutina diaria, compartir y generar lazos con otras personas, crear instancias verdaderas donde se pueda formar comunidad y bajar el estrés diario, creo que es lo que se puede entender como un aporte.”
Una experiencia que une salud mental y compromiso social
Para Sofía Riveros, la experiencia permitió generar un espacio significativo más allá de la actividad académica.“Me quedo con una sensación muy bonita y gratificante. Fue un espacio tranquilo, cercano y significativo, donde pudimos compartir desde un lugar distinto al académico y transformar el tejido en un bonito gesto para acompañar a otras personas.”
Si bien la iniciativa surgió a partir de la campaña de recolección de colibríes impulsada por el Comité de Humanización del Hospital Base Valdivia, las estudiantes esperan continuar generando espacios que vinculen el autocuidado con el compromiso social.
“Probablemente no se repita este taller en particular, pero sí nos gustaría seguir generando este tipo de espacios, ya que permiten promover el autocuidado, fortalecer vínculos entre estudiantes y desarrollar actividades que tengan un impacto positivo en la comunidad.”
Finalmente, Sofía agradeció a quienes hicieron posible la actividad: “Agradecemos a todas las estudiantes que participaron y dedicaron tiempo, cariño y paciencia a cada pieza tejida, y también a Paulina Saavedra de Arte Crochet por su enseñanza y acompañamiento. Esperamos que esta actividad sea el inicio de nuevas instancias que unan salud mental, comunidad y compromiso social”.