¿Qué significa dialogar? ¿Cuál es la diferencia entre diálogo y debate? Fueron algunas de las preguntas en una jornada especial realizada en la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral el pasado martes 5 de mayo. Según el Centro Nansen, dialogar es una forma de comunicación que ofrece el tiempo y el espacio para que las personas puedan mostrar la complejidad de sus respectivas realidades. A diferencia del debate, cuyo objetivo es ganar, el diálogo busca entender cómo el otro piensa y cuáles son sus historias de vida. Cambiar de opinión, en este marco, no es una debilidad sino una señal de madurez.
Con esa premisa, la jornada «Espacios de Diálogo Universitario», reunió a más de 50 académicos, estudiantes y funcionarios. La iniciativa fue de la decana Leyla Cárdenas, quien invitó a facilitadores formados por la metodología del Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, conociendo su reputación, su extensa capacitación en Noruega y las experiencias con otras universidades en Chile y la región.
El día anterior a esta jornada, integrantes del Directorio y del Consejo Académico de la universidad tuvieron también una presentación sobre la metodología, con un ejercicio breve de escucha activa que fue bien recibido por quienes participaron.
“El diálogo constituye una práctica fundamental para la convivencia democrática y la construcción de conocimiento colectivo. Dialogar no se limita al intercambio de opiniones, sino que implica generar condiciones de escucha activa y reflexión crítica que permitan comprender la complejidad de las trayectorias, experiencias y contextos de las personas. En ese sentido, para quienes integran nuestra institución estos espacios nos fortalecen y ayudan a una mejor convivencia”, señaló el rector de la Universidad Austral de Chile, Dr. Egon Montecinos.
A su vez, la Decana de la Facultad de Ciencias, Leyla Cárdenas T. Agregó su satisfacción en torno a la cita que reunió a todos los estamentos.
“Estoy muy conforme con abrir un espacio seguro para el diálogo, en el cual se suman los distintos actores de nuestra facultad. Donde funcionarios, académicos y estudiantes pudieron, a partir de sus propias experiencias y realidades, escuchar y comprender ideas, acciones que fortalecen nuestra propia comunidad universitaria», destacó.
Una delegación de cinco facilitadores llegó desde Santiago, y otra delegación vino de madrugada desde Temuco para llegar muy temprano a responder al llamado de la Universidad Austral.
«Nuestro trabajo tiene dos objetivos pedagógicos», dice Alfredo Zamudio, ex-director del Centro Nansen. «Primero, conocer herramientas de diálogo y segundo, tener la vivencia de dialogar. En esta ocasión, además de una charla conceptual para todas y todos, creamos círculos para dialogar en un formato que llamamos ‘Diálogo Comunitario’, que son espacios cuidados, para que las personas puedan tomar la palabra y expresarse, sin convertirlo en un debate».
Cada uno de los círculos de diálogo invitó a una reflexión sobre la experiencia de ser parte de una comunidad. El diálogo se realizó en un espacio seguro, con principios como la escucha activa, confidencialidad, respeto y buenas preguntas. Lo que se comparte en ese espacio permanece en él. Por eso, al finalizar, se invitó a algunos participantes a compartir voluntariamente su experiencia.
Desde la escucha, María Cecilia Rauch, directora de la Escuela de Bioquímica, identificó algo profundo: «Esta actividad me llevó a lo esencial, a estar presente sin celular, a escuchar al otro sin juzgar. Se dio un espacio vital, importante y potente. Me voy pensando en ponerlo en práctica, en aprender a escucharnos sin prejuzgar».
Narcisa Calderón, estudiante de Bioquímica, puso el acento en la necesidad de que esta experiencia se extienda: «Considero que fue una experiencia muy provechosa y que hace falta que se siga replicando a nivel general en la universidad porque siento que hace falta reforzar el diálogo comunitario que nos permita mirarnos de frente, converger en ideas y entender también diferencias».
Carolina Domínguez, docente del Instituto de Ciencias Físicas y Matemáticas, valoró el carácter contemplativo de la jornada: «De esta experiencia me llevo que de alguna u otra forma fue una instancia de reflexión y los espacios reflexivos son muy constructivos».
Mario Flores, académico del Instituto de Ciencias Químicas, nombró algo que muchos sienten, pero pocos dicen: «Me pareció bien esta instancia de dialogar porque cuesta darse el tiempo, ya que por lo general estamos llenos de clases, investigación y reuniones. Nos han dado las bases para el diálogo».
«Para nosotros ha sido muy importante compartir algunas herramientas con la comunidad de la Universidad Austral», dijo Zamudio. «En muchas actividades similares en Chile, hemos visto la importancia de aclarar algunos términos y practicar el diálogo en un espacio seguro. Esta jornada motiva para aprender nuevas prácticas y fortalece tanto las relaciones universitarias como el vínculo entre la universidad y la comunidad».
Invitados por el gobierno de Chile y con el apoyo del gobierno de Noruega, el Centro Nansen realizó 154 talleres de herramientas para el diálogo entre 2021 y 2025, con 2.791 participantes en total. Durante ese trabajo, se han instalado capacidades locales en distintas zonas del país, que además de trabajar en su propio entorno, en esta oportunidad pudieron responder al llamado de la Universidad Austral de Chile.
Con esta primera actividad, la UACh ha explorado el potencial que existe cuando se instalan capacidades reales y permanentes para el diálogo. Las experiencias de las universidades en Chile que ya han iniciado estas capacitaciones no son solo una inspiración, sino que una experiencia que muestra lo posible y lo necesario.