Las impresoras 3D, son dispositivos capaces de crear objetos tridimensionales a partir de modelos digitales mediante la adición de capas de diversos materiales, han transformado múltiples industrias a nivel global. Pero en los últimos años, su potencial se ha expandido más allá del sector productivo, impactando directamente en uno de los ámbitos más sensibles y necesarios: la salud.
La iniciativa, impulsada por el director del Instituto de Ciencias del Movimiento y la Ocupación Humana, Manuel Monrroy, que permitió la adquisición de una impresora 3D, ha sido un paso innovador en la formación de terapeutas ocupacionales y kinesiólogos.
Innovación para el futuro
En el marco de la asignatura Tecnología, Adaptaciones y Ayudas Técnicas, que dicta el académico Bernardo Burgos para estudiantes de cuarto año de Terapia Ocupacional, las y los estudiantes aprenden a diseñar y fabricar dispositivos personalizados, desde órtesis hasta adaptaciones específicas, con el fin de apoyar a personas con alteraciones funcionales en el desarrollo de sus actividades de la vida diaria.
Al respecto, el académico explicó: “Este año, gracias a la incorporación de la impresora, hemos podido realizar actividades tanto teóricas como prácticas. Los estudiantes han adquirido habilidades en diseño y modelado con esta tecnología, preparándolos para crear soluciones innovadoras y personalizadas, ajustadas a las necesidades específicas de cada paciente.”
Burgos destacó además que, esta experiencia fomenta en los alumnos habilidades para resolver problemas reales en salud, estimulando la creatividad y la innovación en su formación y la importancia de contar con recursos tecnológicos como la impresión 3D: “Estas tecnologías son cada vez más accesibles y ya se han comenzado a incorporar en diversos centros y dispositivos de salud a nivel nacional. Nuestro objetivo es que los estudiantes puedan responder de manera efectiva a las necesidades de sus futuros pacientes, adaptando soluciones a distintos contextos sociales y de atención.”
Y añadió: “la incorporación de esta tecnología ha sido muy bien recibida por las y los estudiantes, quienes valoran especialmente la utilidad práctica y las oportunidades que la impresión 3D les brinda para fortalecer su preparación profesional. Para ellos, tener acceso a estas herramientas representa un avance relevante y una puerta hacia nuevas formas de intervención en salud, que combinan eficacia y personalización.”
En tanto, en Kinesiología, en la asignatura optativa, Órtesis y ayudas técnicas para la vida diaria, a cargo también del académico Bernardo Burgos, con la colaboración de los docentes Dr. Rodrigo Montefusco, Mauricio San Martín y Dr. Guillaume Serandour, este último de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería, las y los estudiantes utilizan herramientas de profundización en el área de uso, indicación y elaboración de ortesis y ayudas técnicas necesarias para la vida diaria de las personas.
“Trabajamos con Bernardo en la elaboración de un proyecto para adquirir la impresora 3d, estar en la vanguardia, hacer más atractiva la asignatura a los estudiantes, entre otras ideas o proyecciones que hemos considerado”, contó el profesor Manuel Monroy.
La formación en diseño y fabricación de dispositivos mediante tecnología 3D amplía las competencias de las y los futuros terapeutas y kinesiólogos, y abre un horizonte de innovación en salud y junto con ello, la posibilidad de ofrecer dispositivos más económicos, funcionales y aceptables para pacientes, potenciando una atención más humana y que mejora la calidad de vida.
“Nuestro compromiso es seguir profundizando en esta línea. En el mediano plazo, aspiramos a establecer un laboratorio dedicado a la fabricación de órtesis y prótesis con tecnología avanzada. Queremos que este espacio impulse el desarrollo profesional de terapeutas ocupacionales y kinesiólogos, acorde las necesidades en los tiempos actuales”, puntualizó el académico Burgos.



