Serán parte de este importante evento académico, organizado en conjunto por la Facultad de Medicina y la Facultad de Filosofía y Humanidadesde la Universidad Austral de Chile, la Dra. Diana Aurenque, directora del Centro de Estudios de Ética Aplicada de la Universidad de Chile. El Dr. Otto Dörr, Psiquiatra, premio nacional de medicina y el Dr. Juan Alberto Lecaros, Director Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad Desarrollo.
Presentación:
Ante la emergencia de las nuevas tecnologías puestas al servicio de la medicina y su consecuente impacto en el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de las enfermedades, el lugar del individuo enfermo parece destinado a reformularse de un modo constante. Del usuario entendido como un consumidor de salud a la autogestión del paciente crónico con su enfermedad, la vocación humana de la medicina se transforma y se reformula a través estas mismas innovaciones técnicas, impactando en los referentes conceptuales y metodológicos para concebir la salud y actuar ante la enfermedad. Los nuevos dispositivos tecnológicos de la medicina alopática profundizan a nivel molecular los antiguos supuestos anatomo-patológicos de la medicina lesional del siglo XIX, relegando a un segundo plano la vivencia de la enfermedad.
Desde la segunda mitad del siglo XX (con el descubrimiento de importantes medios analgésicos, anestésicos y farmacológicos), el saber-hacer de la medicina progresa en la inadvertencia de una premisa fundamental; la vivencia de enfermedad que realiza el individuo que enferma. Entender la medicina como un arte que es dirigido por un ser humano ante el sufrimiento de otro, es destacar el rol mayor que cumple la relación de cuidados ante el mal que representa la enfermedad. La medicina es por ello, relación, clínica y ética de los cuidados ante el sufrir. Esta deriva ético-antropológica ubica a la medicina en el contexto de la persona humana, enclave filosófico mayor que antecede cualquier tipo de comprensión y de intervención técnica.
Los problemas clínicos, pero también conceptuales organizados a propósito de las prácticas humanas referidas a la salud y la enfermedad, el campo histórico-social que delimita sus respectivas formas de control ante la enfermedad, trazan importantes relaciones entre el conocimiento filosófico y el saber médico. En el ámbito de las enfermedades mentales el nexo disciplinario se torna aún más relevante, por cuanto la filosofía concede importantes herramientas metodológicas para comprender los aspectos mórbido-relacionales que este tipo de enfermedades supone.
Por ello se hace necesario innovar en el análisis de las relaciones que el ser humano establece con la enfermedad, y en las formas colectivas que la sociedad se brinda para representar la vida, la salud y el bienestar. Un enfoque multidisciplinar que se orienta en la perspectiva de esta innovación (filosofía, historia, medicina, antropología), debería establecer un basamento antropológico que oriente el accionar de la medicina
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