La generación de residuos y su impacto ambiental se han transformado en uno de los principales desafíos de nuestro tiempo. En este contexto, la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile (UACh), junto al programa Ciencia 2030 Consorcio Sur-Subantártico, la Unidad de Gestión Ambiental UACh y la Cafetería Longton, impulsaron la jornada “Reutiliza con Ciencia”, un espacio de vinculación con el medio orientado a promover la economía circular y el consumo responsable en la comunidad universitaria.
La actividad buscó conectar a estudiantes, académicos y funcionarios con experiencias y reflexiones en torno a la reducción de residuos, fomentando cambios de hábitos desde la vida cotidiana. Mediante el diálogo y el enfoque científico, las y los asistentes conocieron los principales desafíos ambientales actuales y posibles soluciones.
“Hoy nos convoca una pregunta simple, pero profunda: ¿qué hacemos con lo que desechamos? Cuidar el planeta es una responsabilidad compartida, de todas y todos. Por eso, gracias especialmente a las y los estudiantes por su presencia en esta jornada, que son agentes clave del cambio”, señaló Leyla Cárdenas, decana de la Facultad de Ciencias de la UACh y directora de Ciencia 2030 Consorcio Sur-Subantártico, durante la apertura de la jornada.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la reflexión sobre el concepto de residuo, en el marco de la economía circular, un enfoque que propone mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible mediante la reducción, la reutilización y el reciclaje.
En este contexto, el invitado especial Mark Minneboo, director de la Fundación Conexión Natural y experto en economía circular, planteó que existe una percepción errónea en torno a este término: “Cuando hablamos de residuos creemos que es algo malo, pero no es así. No es basura. La basura, en realidad, es una construcción humana: es lo que decidimos descartar sin darle otra oportunidad”.
Y es que actualmente, solo un 6,9 % de los materiales que consumimos vuelve al ciclo productivo, una cifra que evidencia las limitaciones del sistema actual. Si bien el concepto de economía circular ha ganado fuerza en la última década, especialmente desde 2016 en el país, aún persisten desafíos importantes. Entre ellos, la forma en que se mide la circularidad.
Para el doctor Minneboo, reducir este concepto únicamente al reciclaje resulta insuficiente. “Existen procesos como la reutilización que no siempre son considerados en las estadísticas. Por ejemplo, ¿cuántas veces se reutiliza un objeto cotidiano como un vaso del Lollapalooza? ¿Cómo se mide su retorno al sistema?”, planteó. Estas preguntas, añadió, abren la necesidad de incorporar nuevas herramientas (incluida la tecnología) para comprender de manera más integral los ciclos de uso de los productos.
El especialista también abordó el rol de la legislación, como la Ley 21.368, la cual consideró un avance necesario, aunque insuficiente por sí sola. “La legislación ayuda a resolver problemas cuando el mercado no lo está haciendo, pero no resuelve todo”, señaló enfatizando que se requiere un enfoque integral que articule legislación, un mercado viable, modelos de negocio, cambios en el comportamiento y educación.
Desde la universidad y el sur del país la ciencia también está impulsando cambios
En paralelo, la jornada abordó el impacto de los plásticos y las tensiones que existen en torno a su uso. Si bien la evidencia científica ha permitido dimensionar la magnitud del problema (como la presencia de plásticos en los océanos), también se planteó una mirada más compleja sobre estos materiales, como los polímeros. En este contexto, el doctor Mario Flores, académico de la Facultad de Ciencias UACh, expuso la charla “El abogado del diablo polimérico: las dos caras de los materiales que cambiaron el mundo”.
Con una didáctica y efusiva presentación, el doctor Flores precisó que los polímeros están presentes en la medicina moderna (como en suturas reabsorbibles), en fármacos, paneles solares e incluso turbinas eólicas. En este contexto, entregó un dato relevante: la huella de carbono del alimento desperdiciado puede ser hasta 10 veces mayor que la del empaque plástico que lo habría protegido.
A partir de estos antecedentes, el académico UACh presentó avances en una nueva generación de biopolímeros. “El culpable no es el material en sí, sino el modelo económico. No necesitamos un mundo con menos polímeros, necesitamos polímeros mejor diseñados y sistemas mejor gestionados”, destacó, relevando la importancia de repensar tanto el diseño de los productos como los sistemas de consumo.
Posteriormente, desde la Unidad de Gestión Ambiental de la universidad (UGA), también destacaron la importancia de estos espacios de encuentro. “Para nosotros es difícil llegar a estas instancias donde podemos conversar. Nos gusta que conozcan cómo funciona a cabalidad. Es mucho más que reciclaje”, comentó Yéssica Pérez, subrayando la necesidad de visibilizar el trabajo que se realiza en la gestión de residuos.
Vinculación con el medio
La actividad se desarrolló como un espacio abierto de aprendizaje y participación, donde además se incentivó el compromiso de la comunidad mediante iniciativas concretas, como el sorteo de tazones reutilizables entre quienes se inscribieron.
Asimismo, se entregaron recomendaciones al público, entre ellas reducir el uso de plásticos de un solo uso, separar adecuadamente los residuos y preferir productos reutilizables; promover el diseño de materiales intrínsecamente inteligentes, biodegradables y de origen renovable; y, a nivel social, avanzar en la implementación de políticas efectivas de economía circular, junto con promover inversiones en reciclaje químico y mecánico.
De esta forma, la Facultad de Ciencias de la Universidad Austral de Chile junto al programa Ciencia 2030 Consorcio Sur-Subantártico, la Unidad de Gestión Ambiental UACh y la Cafetería Longton, reafirman su compromiso con la promoción de una cultura ambiental basada en la evidencia científica, el diálogo y la acción colectiva, contribuyendo a formar una ciudadanía más consciente y activa frente a los desafíos del desarrollo sostenible.






