Por Francisco Biskupovic Zimmermrmann
Arquitecto y docente Escuela de Arquitectura Universidad Austral de Chile
En relación al proceso de diseño del nuevo Plan regulador para la ciudad de Valdivia, he tomado la opción, consiente y deliberadamente, de no participar ni informarme. Esta decisión, es debido a que estoy en desacuerdo con una condición “sine qua non” o “por defecto”, que el nuevo instrumento tendrá para el desarrollo de nuestra ciudad: el radio urbano será ampliado.
De esto no me cabe duda, se discutirá y reflexionará sobre distintos ámbitos que impactan a una ciudad, ecológico, económico, social, etc., etc.. pero de que la ciudad aumenta su superficie, eso se da por descontado.
Es sobre este aspecto, “indiscutible”, sobre el cual quiero explayarme, básicamente porque según mi opinión, es el factor fundamental en nuestra calidad urbana, es quizás el único que realmente puede torcer nuestra dirección hacia el despeñadero.
Si queremos una ciudad caminable (en que se pueda prescindir del automóvil particular), con buenos espacios públicos, calles y veredas en buen estado, limpia y segura, Valdivia debe disminuir su radio urbano.
Para elaborar el argumento voy a ser una comparación: Barcelona (hablemos de la parte que está a cargo el municipio de la ciudad) tiene una superficie de 10 hectáreas aprox. con poco menos de 1.7 millones de habitantes, según Institut d’Estadística de Catalunya.

Francisco Biskupovic Zimmermrmann Arquitecto y docente Escuela de Arquitectura UACh
Valdivia, el área que está a cargo de la Municipalidad, es de 5,6 hectáreas con 180 mil habitantes (según CENSO del 2017 y proyectado al 20204). Es decir mientras Barcelona tiene una densidad de 17 hab/m2, Valdivia tiene 3 hab/m2 aprox.
Es evidente que las condiciones geográficas son distintas, la calidad de los suelos, la superficie edificable , etc.. pero estamos hablando de seis veces. Ojo que no se trata de Nueva York o Hong Kong, llenas de rascacielos, es Barcelona, una ciudad que tendrá en promedio 5 o 6 pisos.
Solo hago esta comparación para demostrar que no es descabellado que nuestra ciudad pueda mantener o incluso disminuir su área y con el tiempo ir aumentando su densidad.
Imagínese que hoy en día la Municipalidad de Valdivia, ese edificio blanco que se encuentra rematando la calle Chacabuco, es responsable de todas las calles, veredas y espacios públicos (entre muchas otras cosas) que incluye, en eje este-oeste, desde Las Gaviotas hasta la playa de Loncoyen y en eje norte sur, desde Chumpuyo hasta Angachilla.
Si es evidente que la municipalidad no logra administrar adecuadamente este territorio. Hay calles o tramos de calles aún sin pavimentar, veredas desastrosas y para qué hablar de espacios públicos completamente abandonados.
¿Cómo es posible que se le quiera aumentar la responsabilidad añadiendo más superficie al área urbana?
No está demás hacer una relación muy simple: las calles, veredas y espacios público las financian los habitantes y no solo las financian, sino que también, eventualmente, las cuidan.
Mientras más usuarios tengan una plaza, será un espacio público más seguro y con más recursos para su cuidado. Además, si en algún futuro cercano, nos damos cuenta que en realidad el automóvil particular no es el medio de transporte idóneo para la ciudad, como lo han hecho ya muchas ciudades en el mundo, podremos revertir su uso ya que tendremos una ciudad más compacta y por tanto proclive a otro tipo de movilidades: micros, botes, bicicletas, scooters o simplemente caminar.
Sin embargo si ampliamos nuestra superficie y nos extendemos, estaremos condenados a una ciudad que dependa del automóvil, congestionada y contaminada, con calles y veredas rotas y espacios públicos vacíos.