Los residentes del Programa de Especialidad en Psiquiatría Infanto Juvenil de la Facultad de Medicina UACh, Dres. Mónica León, Cristian Vasquez y Sofía Saavedra, junto a la académica de la especialidad, Paula Dominguez, realizaron talleres sobre apego en el aula y tutores de resiliencia en los colegios Del Bosque y Teniente Merino, como cierre de un proceso de trabajo desarrollado durante 2025, en el marco de las asignaturas Psicología Evolutiva y Psicodiagnóstico, quienes pudieron conocer la realidad normativa de los niños en su ambiente escolar, observando sus actividades entre pares, juegos, nivel de desarrollo de los ámbitos, motor, cognitivo, social y lenguaje, guiándose por una pauta de observación elaborada por residentes de años anteriores. Además, recogieron testimonios y opiniones del profesorado, como entes fundamentales en el desarrollo de un niño en la etapa escolar.
“El objetivo fue buscar que los futuros psiquiatras que están en preparación se conectaran con el mundo real de los niños/as y pudieran observarles en su entorno natural. Habitualmente ven niños en la consulta y no tienen la posibilidad de verlos interactuando con los profesores, entre sí, digamos en juegos, en recreos, etc. Y también pudimos conectar con la segunda asignatura que imparto que es Psicodiagnóstico solicitando en los cursos algunos dibujos que son proyectivos, del árbol, la persona, de manera de poder tener material para futuras investigaciones y poder comparar esos dibujos y cómo se dan a lo largo del ciclo evolutivo”, contó la académica Dominguez.

El Colegio Del Bosque fue elegido por tener un proyecto educativo de aprendizaje al aire libre en contacto con la naturaleza, mientras que el Colegio Teniente Merino es de carácter tradicional y perteneciente a la red de educación pública.
“Tenemos muestras y observaciones de dos realidades totalmente distintas. Un colegio, orientado a la enseñanza al aire libre y otro que es público, con una población de un nivel socioeconómico medio y medio bajo. En general observamos que en los primeros años no hay grandes diferencias en el estilo de relación de los niños, en los dibujos, en la forma de interactuar. Comienzan a observarse algunas diferencias un poco más, digamos, en la adolescencia, pero en términos de algunos indicadores que estamos observando. Porque todavía no podría adelantar más cosas. Tenemos muestras de dibujos de tres años, que he trabajado con otros residentes. Entonces hay mucho material de trabajo y se espera que los futuros psiquiatras investiguen también con ese material. lo que constituye información relevante para futuras investigaciones”, agregó la académica UACh.
Formación en terreno
Durante el primer y segundo semestre del año 2025, los residentes realizaron visitas de observación y solicitud de elaboración de dibujos que son parte de un test proyectivo para evaluar la progresión de los dibujos durante el ciclo vital, con un total de 3 sesiones por colegio. Posteriormente se llevó a cabo la retroalimentación a los colegios junto con la implementación de un taller dirigido a docentes y paradocentes, sobre apego y tutores de resiliencia, enfatizando el rol protector de la comunidad educativa y el impacto en el desarrollo de niños y niñas.
Los objetivos propuestos fue la observación de las conductas de los niños y niñas a través del ciclo vital. Su desarrollo en otros ambientes comunitarios/educacionales. Observar la interacción entre pares y realizar un acercamiento para comprender la influencia de la relación docente/alumno en su desarrollo.
María Eugenia Pulido, Directora de Formación del Colegio Del Bosque, agradeció la experiencia y destacó: “Los becados vinieron el año pasado a hacer una observación a nuestros estudiantes y una prueba que contribuye a comprender mejor el estado emocional que están viviendo. Para nosotros ha sido súper interesante que vengan al colegio y que conozcan este espacio, nuestra metodología, nuestro proyecto educativo, porque los niños se desenvuelven con educación al aire libre, que es distinto a otros contextos. Y el taller que nos hicieron en relación al vínculo y al apego que podemos establecer como docentes y como equipo educativo con los estudiantes, fue muy enriquecedor y nos deja hartas luces y herramientas para continuar nuestro trabajo.”
Pamela Vargas, encargada de convivencia educativa del colegio Teniente Merino, resaltó: “Ha sido algo súper innovador, es un trabajo que nunca habíamos visto en realidad, al menos en este colegio. Ha sido súper enriquecedor, además por todo lo que ellos plasmaron, por todo lo que ellos trabajaron, de acuerdo a lo que nos han ido contando también que pudieron observar en nuestros estudiantes. Nos parece una mirada súper interesante, para nosotros también ir viendo que en qué más podemos mejorar o quizás aportar con nuestros alumnos.”
Experiencia formativa
Este es el tercer año que la académica Paula Dominguez, guía este proceso de recolección de información e investigación clave que pueda derivar en un artículo científico.
La becada, Mónica León, señaló de su experiencia formativa: “Estuvimos conversando con los compañeros y la profesora, reflexionando un poquito sobre qué nos llevamos y una de las cosas más valorables es que pudimos observar a niños en otro entorno que no es al que estamos acostumbrados nosotros normalmente, que es el ambiente hospitalario. Pudimos ver cómo se desenvuelven también con sus pares, cosa que tampoco vemos porque siempre los estamos viendo de manera individual, y verlos también con sus profesores y rescatar varios relatos tanto de niños como de profesores, y cómo se relacionan entre sí. Fue una experiencia muy enriquecedora, para poder observar su desarrollo y entender cómo son un poquito sus mundos internos y ver la relación con los demás.”
En tanto, Cristian Vázquez, comentó: “ Fue fructífero para nosotros el poder anclar o todas las cosas que conversábamos con los docentes o leíamos a partir de los textos sobre cómo se desarrollan en general los niños y poder verlo, en vivo y en directo. Ver la diversidad de niños fuera del ámbito hospitalario y que se desenvuelvan, tal como lo saben hacer y además sirve para uno retroceder un poco en la infancia y acordarse de cómo era uno en el colegio, cómo vivió ciertas cosas y que al final de cuentas los niños tienen una vida de colegio muy parecida a la que también uno tuvo. Eso ayuda a empatizar con los niños y con los profesores. Nosotros salíamos muy cansados de la jornada y en verdad nuestro trabajo no era tanto. Valorar el esfuerzo que realizan los profesores y ya no verlo como un alumno que fuimos, sino que ahora ver desde el lado de ellos, de lo difícil que es. “
Por su parte, Sofía Saavedra, agregó: “Rescato la posibilidad de ver a los niños, de conocer su desarrollo en un ámbito libre y también poder permitirnos experiencias lúdicas con ellos en los colegios y conocer la realidad de los profesores, conversar con ellos. Ver y conocer desde primera fuente cuáles son sus principales desafíos, cuáles son las áreas que ellos sienten a las que se ven enfrentados con dificultades en este proceso, cómo ha impactado el uso de las pantallas, el proceso de la pandemia y ver a profesores con vocación. Eso fue realmente enriquecedor.”


