La Universidad Austral de Chile concluyó satisfactoriamente la implementación de su Plan de Recuperación 2024–2025, proceso que ha sido evaluado por la Superintendencia de Educación Superior (SES), constatando la superación de las condiciones que dieron origen a su aplicación.
La SES, por medio de la resolución exenta 2026-01232 de fecha 7 de abril de 2026, ha resuelto el alzamiento del Plan de Recuperación que regía a nuestra universidad. Este hito marca el término de una etapa compleja en la historia institucional y el inicio de un nuevo ciclo orientado a la consolidación de su desarrollo académico, financiero y estratégico.
El Plan de Recuperación fue instruido en noviembre de 2023, tras un proceso que evidenció un deterioro financiero significativo, caracterizado por déficit sostenido, problemas de liquidez y debilidades en la gestión institucional. Frente a este escenario, la Universidad asumió con responsabilidad el desafío de implementar un conjunto de medidas estructurales destinadas a restablecer su sostenibilidad.
En ese contexto, el Rector de la UACh, Dr. Egon Montecinos, señaló que “esto es un logro colectivo donde la Universidad demostró la superación de los problemas que dieron origen al Plan de Recuperación. Agradezco a todos y todas quienes hicieron posible este hito que esperábamos con ansias, al consejo académico, al directorio, a exautoridades, a los sindicatos, académicos, trabajadores, profesionales, estudiantes y a sus familias”, destacó.
Con el cierre de este proceso, la Universidad Austral de Chile reafirma su compromiso con la excelencia académica, el desarrollo regional y el aporte al país, proyectando su quehacer sobre bases financieras sólidas, una gobernanza fortalecida y una gestión moderna y responsable.
Un elemento central en este proceso ha sido el rol de la Vicerrectoría de Gestión Económica y Administrativa de esta casa de estudios, articulando las distintas unidades institucionales y asegurar la ejecución efectiva de un plan complejo y exigente. Asimismo, el proceso dio lugar a una transformación más profunda en la cultura organizacional, fortaleciendo la disciplina financiera, los mecanismos de control y la orientación estratégica de la Institución.
“No obstante, estos avances, la propia Superintendencia ha señalado que existen ámbitos que deberán seguir siendo monitoreados en los próximos años, en particular aquellos relacionados con la consolidación de los cambios implementados, la sostenibilidad financiera de largo plazo y la gestión de su nivel de endeudamiento. Este seguimiento forma parte de una etapa de acompañamiento orientada a resguardar la estabilidad alcanzada”, destaca el Vicerrector de Gestión Económica y Administrativa, Dr. Pablo Hormazábal.
La institución continuará avanzando en la implementación de su Plan Estratégico Institucional 2025–2029, profundizando las mejoras en gestión, gobernanza y sustentabilidad financiera.
Aspectos Claves
El Plan de Recuperación contempló 21 medidas y 87 acciones, cuyo cumplimiento fue monitoreado de manera permanente por la SES, a través de informes trimestrales y seguimiento financiero continuo, evidenciando un alto nivel de compromiso institucional en su implementación.
Tras dos años de ejecución, la evaluación de la autoridad concluye que la Universidad ha logrado superar los problemas que motivaron la medida, destacando avances concretos en tres ámbitos clave:
1. Recuperación de la sostenibilidad financiera. La Universidad revirtió su situación deficitaria, alcanzando resultados operacionales y netos positivos hacia 2025, junto con una mejora sostenida en su desempeño y liquidez. Este proceso fue posible gracias a un riguroso control del gasto y al fortalecimiento de sus ingresos institucionales.
2. Fortalecimiento de la gestión y gobernanza institucional. Se implementaron nuevos mecanismos de control, planificación y seguimiento, junto con la creación de estructuras clave como la Dirección de Control de Gestión. Asimismo, la normalización de la gobernanza, con la elección de nuevas autoridades, permitió recuperar la estabilidad institucional.
3. Instalación de capacidades estratégicas y modernización institucional. El proceso permitió avanzar en planificación estratégica, mejora de procesos, fortalecimiento del control interno y desarrollo de herramientas de gestión, consolidando una institucionalidad más robusta y orientada al largo plazo.
La Universidad ha experimentado una mejora significativa en su desempeño y en su capacidad de gestión, destacando además un cambio cultural en la administración de sus recursos y en la toma de decisiones estratégicas.
Si bien se reconocen desafíos propios de una institución compleja —como la gestión de su nivel de endeudamiento y la necesidad de consolidar algunos procesos—, estos forman parte de una nueva etapa de desarrollo y no comprometen la continuidad ni la sostenibilidad institucional.