Las elecciones cerraron un ciclo político, pero no resolvieron uno de los problemas estructurales del país: cómo financiar de manera sostenible la educación superior en un contexto de restricción presupuestaria. Chile enfrenta hoy un escenario fiscal estrecho, con un déficit estructural en torno a un 1% del PIB según el Presupuesto 2026 presentado por el oficialismo. En ese marco, el debate sobre educación superior deja de ser aspiracional y pasa a estar dominado por consideraciones económicas,
Leer la columna completa en Diario Financiero.